Viejo, mi querido viejo. Por Charlie.

 

Gracias Dios, por esa cultura que te odia!!!!! Una cultura que en los últimos años vive un tímido pero reconfortante resplandor gracias a los libros electrónicos o ebooks. Las personas bajan de la web, libros y más libros formando en un mismo computador un centro literario impresionante con un tinte bizarro encontrando combinaciones como San Pedro con Nietzche, Wilde con Homero, Paulo Coelho con Buckosvky; y como yo no podía estar exento de estas tendencias sociales que alimentan gran parte de mí, también decidí bajarme un ebook y el afectado fue La Peste de Albert Camus. 

Creanme les iba a hacer una narración a modo de diario quinceañero sobre mi experiencia pero fue tan nefasta que no valió la pena. No llegué ni a la página 15.

La verdad sea dicha queridos lectores, leer en pantalla es más incómodo que tener diarrea en la casa de la novia en la primera visita oficial y con los suegros en la sala esperándote. De comienzo y de final, mis ojos no toleraron el contraste del blanco digital de las hojas; sí, yo un admirador de las letras terminé odiándolas esta vez, por ese mareo prenunpcial que terminó quebrando este gran matrimonio que se avecinaba entre los ebooks y yo.

En ese momento recordé mejores tiempos con mis libros de hojas amarillentas pasados de generación que todavía estaban marcados con el nombre de mi tío o de mi mamá con su letra a los 11 años, esos libros que se adornaban con ese perfume a viejo para visitar el armario lleno de polvo y de ideas de otros autores. A esos libros sí daba gusto saltarlos traviesamente de hoja en hoja. Y la verdad debo decir que mi encanto por los libros debe trascender más allá de su forma o su medio, no puedo ser tan superficial de odiar un texto idea sin siquiera haberlo leído, por eso se me ocurrió una idea que puede servir para los que piensan como yo o para mí solo, si no los hay. 

Si usted conoce a una persona que monte ebooks o si usted mismo los monta, amigo lector debería considerar la opción de ponerle unos fondos viejos amarillentos a estos libros para que personas con problemas de visión y concentración como yo, puedan disfrutar sanamente de una lectura sin pausas. Piénselo sería una modificación muy funcional y que le facilitaría la vida a muchos lectores como usted. Incluso lo podría hacer rico.

 

Charlie.

1 comentario

Archivado bajo cultura

Una respuesta a “Viejo, mi querido viejo. Por Charlie.

  1. si leer en la web cansa demasiado, además la tendencia de leer en la web es simplemente hacer un repaso y sale!!.

    Yo prefiero imprimir y leer, ¿y si lo imprimo en papel amarillento quemado y ruñido en los bordes? podría disfrutar más la lectura, inconsientemente pensaría que es un buen libro. Pero allí está la ironia, volvemos al impreso, así la herramientas sean diferentes, después de que todo el mundo habla de la era virtual. Esa que va años luz más rápido que todos, me rehuso.

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