Adiós pequeña parte por Rubén

La siguiente carta la escribió una parte de mí, que a la vez soy una parte más de este collage. Ella murió al poco tiempo de haberla escrito. Nunca te olvidaré pequeña parte…

“EL ciclo de la vida es claro: vives y mueres, la reproducción no cuenta porque hay cosas que ni siquiera llegan a esta etapa. Esta vez, me voy a referir a la muerte; a mi muerte precisamente. He  pensado durante los últimos años en cuál iba a ser la causa del fin de mis días para poder asimilarla y si se daba la oportunidad tratar de evitarla, pero llegué a la conclusión que uno puede morir en cualquier momento por cualquier motivo: un avión, una resbalada en la ducha, una rutina diaria repetida, una canción, un automóvil descontrolado o una parte de otra persona buscando venganza o quizás encontrando refugio en la ridícula frase: así es la vida; en fin cualquier razón es impredecible, incontrolable y en definitiva fulminante.

Por esto, hoy a mis 86 años he decidido escribir una carta pública sobre las cosas que quiero hacer antes de morir:

1. Respirar lentamente, para poder disfrutar el aire cada vez más.

2. Escuchar todas las canciones que me hacen soñar, por lo menos una vez al día.

3. Despertarme tarde, pensando en todos los sueños que tuve la noche anterior.

4. Llorar por las cosas que dejé de hacer y alegrarme por las que estoy haciendo.

5. Vivir como cuando tenía 22 años.

6. Enamorarme de alguien que sepa realmente el significado de la voz: ” Te amo”.

7. Vivir de forma platónica, imaginando ciudades que no conozco, escuchando voces que no he oído, trabajando en empleos que no he conseguido y amando a mujeres que no me han presentado.

8. Volver a disfrutar de las puestas de sol.

9. Luchar por lo que quiero y abandonarlo cuando ese algo deje de ser lo que quiero.

10. Devolverle al cielo, una estrella que robé.

11. Y sobre todo, olvidar lo que no pasó.

Ahora me preocuparé por vivir, sólo por eso.  En especial, vivir sin más tormentas de arena”.

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Algo de música de Cuba por Charlie

En estos días de descanso mental y emocional me la pasé daleyasiando (término inventado, que siginifica buscando en daleya algunas cosas de interés) y encontré un post de músicos cubanos no tan conocidos fuera de su tierra, entre ellos dos que me gustaron mucho por su propuesta musical, una muy distinta a lo que había escuchado de Cuba, exceptuando a Orishas. Ellas son: Interactivo y Warapo.

Interactivo es una banda de un grupo de jóvenes que combina algunas cosas de jazz, soul y son con mucho funk y rap. La verdad escucharlos me pareció del putas porque son un grupo que a pesar de tener influencias notorias de otros géneros, mantienen siempre sus raíces cubanas, las cuales son la esencia de su grupo. No creo que pueda aportar mucho más sobre ellos por eso dejo este link para que puedan descargar sus dos discos.

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El otro grupo se llama Warapo. Ellos ganaron muchos premios como artistas universitarios independientes y luego crearon su banda propia. Su música es algo irregular no en su calidad sino en su ejecución, combina elementos de rock con el son y algo de guaracha, y chachachá. Es muy bueno, ahí les dejo el link para que descarguen su disco.

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Editorial-disculpas.

Amigos lectores. ( que sé que son 2 o 3 … qué hago no tenía minutos para llamarlos)

Pido excusas por no haber escrito ni una miserable entrada durante casi dos meses. La razón fue que entró un virus llamado gusano de la rutina a mi ordenador y bloqueó mi cuenta. Pero no se preocupen aunque es de fácil contagio ya lo exterminé para siempre.

Muchas gracias por aceptar mis disculpas y espero no haberles fallado.

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El monólogo de un pasajero. Por Paulo.

 

Hace poco tiempo, estando en un lugar público escuché a una persona que me obligó a fijar la atención en él. La razón? Habló como si me estuviera describiendo de toda la vida y no era nadie, uno más de los que viven y mueren todos los días. Pobre loco sin nadie quién lo escuche -pensé– se nota bastante apesadumbrado.

Este es el monólogo de un bar, propiamente de un pasajero más, a quien escuché fijamente y se convirtió por un momento en uno menos:

 

Desconocido:

“Es increíble cómo la vida tiene el poder de cambiarlo todo en un mes. Hace 30 días, yo era un típico niño de barrio, que jugaba a crear mundos mejores, un piloto de los aviones que vuelan sólo en las noches, era el principito de Exupéry que soñaba con ser el astronauta que alcanzaba esa estrella que todos ven pero que nadie más tiene. 

Ahora veo cómo esa estrella con la que soñé explotó en mil pedazos irreparables, para nunca más volver y ya no tengo en nada más en qué creer, no tengo nada qué hacer, no tengo nadie más en quién confiar. Lo más irónico es que no puedo llorar a nadie porque mi estrella nunca existió, era una imagen vaga de lo que siempre quise ser, de un sueño que murió tan inesperadamente como nació; y casualmente nació en un sueño que nunca existió. 

Querido amigo, ahora crecí, soy un adulto de avanzada edad que tiene miedo de morir al otro día como el niño cobarde al que le da miedo su primer día de escuela.

Mi única salida es dormir y tratar de soñar de nuevo…

…me siento en la mesa y escribo”.

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Paulo

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Viejo, mi querido viejo. Por Charlie.

 

Gracias Dios, por esa cultura que te odia!!!!! Una cultura que en los últimos años vive un tímido pero reconfortante resplandor gracias a los libros electrónicos o ebooks. Las personas bajan de la web, libros y más libros formando en un mismo computador un centro literario impresionante con un tinte bizarro encontrando combinaciones como San Pedro con Nietzche, Wilde con Homero, Paulo Coelho con Buckosvky; y como yo no podía estar exento de estas tendencias sociales que alimentan gran parte de mí, también decidí bajarme un ebook y el afectado fue La Peste de Albert Camus. 

Creanme les iba a hacer una narración a modo de diario quinceañero sobre mi experiencia pero fue tan nefasta que no valió la pena. No llegué ni a la página 15.

La verdad sea dicha queridos lectores, leer en pantalla es más incómodo que tener diarrea en la casa de la novia en la primera visita oficial y con los suegros en la sala esperándote. De comienzo y de final, mis ojos no toleraron el contraste del blanco digital de las hojas; sí, yo un admirador de las letras terminé odiándolas esta vez, por ese mareo prenunpcial que terminó quebrando este gran matrimonio que se avecinaba entre los ebooks y yo.

En ese momento recordé mejores tiempos con mis libros de hojas amarillentas pasados de generación que todavía estaban marcados con el nombre de mi tío o de mi mamá con su letra a los 11 años, esos libros que se adornaban con ese perfume a viejo para visitar el armario lleno de polvo y de ideas de otros autores. A esos libros sí daba gusto saltarlos traviesamente de hoja en hoja. Y la verdad debo decir que mi encanto por los libros debe trascender más allá de su forma o su medio, no puedo ser tan superficial de odiar un texto idea sin siquiera haberlo leído, por eso se me ocurrió una idea que puede servir para los que piensan como yo o para mí solo, si no los hay. 

Si usted conoce a una persona que monte ebooks o si usted mismo los monta, amigo lector debería considerar la opción de ponerle unos fondos viejos amarillentos a estos libros para que personas con problemas de visión y concentración como yo, puedan disfrutar sanamente de una lectura sin pausas. Piénselo sería una modificación muy funcional y que le facilitaría la vida a muchos lectores como usted. Incluso lo podría hacer rico.

 

Charlie.

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Escribir sin escribir. Por Jair.

Es bastante ilógico que un redactor en su primera entrada no escriba algo propio, pero bueno creo que alguien ya lo hizo por mi. Estos son los versos del poeta argentino Juan Gelman que expone la visión de su oficio pero también resume el mío, la vida del copywriter, la constante lucha con el interior y el exterior, y esa pasión desenfrenada que hay que sentir para serlo hasta el final.

Confianzas. Juan Gelman

se sienta a la mesa y escribe 

«con este poema no tomarás el poder» dice 

«con estos versos no harás la Revolución» dice 
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice

y más: esos versos no han de servirle para 
que peones maestros hacheros vivan mejor 
coman mejor o él mismo coma viva mejor 
ni para enamorar a una le servirán

no ganará plata con ellos 
no entrará al cine gratis con ellos 
no le darán ropa por ellos 
no conseguirá tabaco o vino por ellos

ni papagayos ni bufandas ni barcos 
ni toros ni paraguas conseguirá por ellos 
si por ellos fuera la lluvia lo mojará 
no alcanzará perdón o gracia por ellos

«con este poema no tomarás el poder» dice 
«con estos versos no harás la Revolución» dice 
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice 
se sienta a la mesa y escribe

 

Jair

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Un momento. Por Fritz.

Hace pocos días, estaba absorto en un bus de transporte público, explorando la conducta de vida humana y tuve un pequeña confidencia que a continuación narraré tal cual ocurrió:

Aquella noche, miraba el horizonte movedizo, perplejo por el juego de las luces contrastadas con la noche y sorpresivamente fijé la mirada en un motociclista, la razón no la sé (no hay punto de comparación entre el espéctaculo que sólo yo veía y un motociclista, una persona similar de las 188 que había visto en el día, sin más ni menos); sin embargo lo que pasó después fue lo que realmente me impresionó: aquel motociclista desvió su mirada del camino y acto seguido cayó de su moto arrastrando estrepitósamente su cuerpo por el asfalto a una velocidad considerable. 

El ambiente a mi alrededor se inundó con demostraciones de somnolienta humanidad; mientras tanto yo no pensaba en nada, tal vez porque era la primera vez que veía tal demostración de la vida y porque estaba disfrutando la belleza de las chispas rebotando en la acera, la elasticidad de un cuerpo cuando el mundo lo maltrata y en especial del espectáculo hipócrita que se presenta cuando los humanos muestran su compasión por una persona y que, sin embargo olvidan como se olvida una interrupción de una conversación o la razón por la cual se vive. Pero sin ahondar más en la situación, mis preguntas fueron las siguientes: 

Por qué los humanos no aprecian los fenómenos de la vida tal como se presentan sin necesidad de tanto dramatismo? 

Por qué demuestran un sentimiento por alguien si en verdad tal no existe? Y sobre todo, porque no aprecian la vida como el inicio y la muerte como otro probable? 

La respuesta tal vez me la darán los días.

Fritz

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